Fugitivos encadenados

Fugitivos encadenados

Fugitivos encadenados (*)

Fed. EEUU. 1996. (94 minutos). Dir.: Kevin Hooks. Int.: Laurence Fishburne y Stephen Baldwin.

El viejo tema de los fugitivos encadenados, uno blanco y un negro, que ante el peligro común superan sus propias diferencias, realizado ahora en tono de comedia de acción, pero sin ninguna gracia: dos presidiarios aprovechan una pelea entre sus compañeros para huir encadenados el uno al otro, perseguidos por cubanos mafiosos, un agente federal corrupto y un policía local honrado. Se supone que en esta odisea hay muchas sorpresas y una compleja trama (el fugitivo blanco, un pirata informático, va en busca de su botín multimillonario y en un disquete se guarda información necesaria para detener a un gánster cubano), además de historias de amor y humor (a cargo de la cinefilia del pirata), pero carece del menor ingenio y, como cabía esperar del director Kevin Hooks, se decanta por la acción atropellada y rutinaria de tiroteos y persecuciones, con las dosis inevitables de violencia sádica y escenarios llamativos, desde un salón de masajes a un estadio donde se celebran carreras de motocross. Da la impresión de que la misma película se ha visto en otras ocasiones, sólo que con otros protagonistas.

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